ACCION URGENTE A LA COMUNIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

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La comunidad desplazada de bahía portete, ubicada en la alta guajira colombiana denuncia la nueva incursión paramilitar del grupo CONTRAINSURGENCIA WAYUU al mando de alias ” PABLO ” en sus territorios ancestrales que han sido una vez mas bañados en sangre, esta vez las desafortunadas victimas de estos mercenarios fueron : CHICHI EPINAYU de 35 años de edad quien fue vilmente asesinado ayer 23 de noviembre, JULIAN EPINAYU de 68 años de edad fue secuestrado sabe dios con que fin y que estará padeciendo o si ya estará muerto, quizás después de haber sido objeto de torturas u otro tipo de aberraciones que utilizan estos sanguinarios para causar el terror a nuestras familias y lograr sus objetivos criminales, así mismo MASPARRAY EPINAYU, logro sobrevivir y se encuentra con graves heridas causadas con las armas de fuego de estos desalmados todos miembros de el clan EPINAYU y familiares del clan URIANA quienes fueron victimas de los hechos del 18 de abril del 2004.

 

Una vez mas nos damos cuenta que todas esas historias que nos pintan las autoridades del estado acerca de un retorno para nuestra comunidad están muy lejos de hacerse realidad, debido a que no existe garantía alguna de parte del estado para que nuestra comunidad pueda retornar a sus tierras de donde nunca debieron haber salido.

 

 

A los que aun siguen negando la presencia permanente de los ” paracos ” o como se hacen llamar ahora “AGUILAS NEGRAS ” para delinquir sin que su patrocinador principal, EL ESTADO salga perjudicado por que según ellos ya no hay paramilitares en la alta guajira, ni en Colombia, que van a decir esta vez para justificar sus crímenes de lesa humanidad que hoy enlutan nuestro pueblo y nos llenan de dolor e impotencia, que, acaso éramos secuestradores o ladrones como lo dijo el mercenario JORGE 40, el 8 de noviembre de este año en versión libre en Barranquilla o en esta oportunidad de qué nos señalaran.

 

 

“Hoy no hay paramilitarismo “Uribe. El tiempo. Sábado 21 de julio 2007.

 

 

EXIGIMOS: Una comisión urgente al lugar de los hechos. Defensoria del pueblo. Fiscalia General de la Nación. Procuraduría General de la Nación. OEA. CNRR. ONU. ONIC.

 

 

Favor dirigir las ACCIONES URGENTES a los siguientes correos y direcciones:

 

 

Presidencia de la RepúblicaDr. Álvaro Uribe Vélez,Cra. 8 No..7-26, Palacio de Nariño, Santa fe de Bogotá.Fax: (+57 1) 566.20.71 E-mail: auribe@presidencia.gov.co

 

 

Vicepresidencia de la República Dr. Francisco Santos Vicepresidencia de la República E-mail:fsantos@presidencia.gov.co

 

 

Presidencia ECOPETROL S.A. Dr. Javier Gutierrez Pemberthy Javier.Gutierrez@ecoeptrol.com.co

 

 

Programa Presidencial de Derechos Humanos y de Derecho Internacional Humanitario. Dr. Carlos Franco Calle 7 N° 5-54 TEL: (+571) 336.03.11 FAX: (+57 1) 337.46.67 E- mail: cefranco@presidencia.gov.co E-mail: fibarra@presidencia.gov.co

 

 

Comisión Interamericana de Derechos Humanoscidhoea@oas.org

 

 

Representante Permanente de la OIT en Colombia Dr. Marcelo Castro Fox Dirección: Av. 82. No. 12-18 Oficina: 504.Teléfono: 623 75 86.Bogotá D.C. E-mail: castrofox@oit.org.pe

 

 

Procuraduría General de la Nación Dr. Edgardo José Maya VillazónCarrera 5 No. 15-80Santa Fe de Bogotá. Fax: (+57 1)342.97.23 E-mail: reygon@procuraduria.gov.co; anticorrupcion@presidencia.gov.co Fiscalía General de la Nación Dr. Mario Iguarán Diagonal 22 B No.52-01Santa fe de Bogotá. Fax: (+571) 570 20 00 E-mail: contacto@fiscalia.gov.co; denuncie@fiscalia.gov.co Unidad de Derechos Humanos y de Derecho Internacional Humanitaria E – mail: elbsilva@fiscalia.gov.co Defensoría del PuebloDr. Volmar Antonio Pérez Ortiz.Calle 55 No. 10-32 Santa Fe de Bogotá. Fax: (+571) 640 04 91 E-mail:secretaria_privada@hotmail.com

 

 

Organización Wayuu Munsurat E-mail: wayuumunsurat@yahoo.com

 

 

Dirigente wayuu – Guajira – Colombia.

~ por etnoecomerida en noviembre 25, 2007.

3 comentarios to “ACCION URGENTE A LA COMUNIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL”

  1. La FARC no negocia con Uribe. Luego de semanas de tensión, el grupo guerrillero avisó a los medios de comunicación que no habría canje humanitario de presos y secuestrados. Según un comunicado, consideran que el presidente colombiano actúo unilateralmente.
    La agencia de noticias colombiana Anncol publicó información de la FARC. Según los rebeldes, el gobierno está utilizando estas maniobras para impedir las investigaciones de funcionarios vinculados con paramilitares de derecha.
    La FARC dijo que trabajaría en un canje sólo si se construye como acuerdo con el Estado, en donde se definan los mecanismos y criterios de las excarcelaciones. Por ahora, las medidas del gobierno son consideradas como demagógicas y falsas. El grupo guerrillero propone la desmilitarización de los territorios de Florida y Pradera para comenzar cualquier tipo de conversación.
    Según fuentes oficiales, el poder ejecutivo propuso la excarcelación como muestra de las intenciones del gobierno de enviar un primer mensaje de paz.
    A esta altura, no se puede dar por sentado nada, por el contrario el tiempo dirá si la buena voluntad de ambas partes posibilita la liberación de los secuestrados y de los presos. Mientras tanto cualquier acción que se mal interprete será causa del fin de las negociaciones.
    Foto: BBC
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    Categorías: América Latina
    1 comentario/s hasta el momento

    1
    deiviandresbeltranmonsaquuera
    28 de Marzo de 2008 a las 1:16 pm
    INDIGAR Y libreta y LOS AJEDREzsiitas y ética volorlres y alter de dios ctezssssss y desvunesy puntos YCTEZSSSSS O La y amigo y hablar y con tigo congio y problemáticas sociales cristianas y de América latina la pobreza y desempleo de un 64% al caprichito del señor Uribe tiene un problema social de hace 97 AÑOS y poregeso el pueblo sigue revolucionado de una formada una e indica para que cepas con nuestra historia colombiana hartes que Santander FRANCISCO DE PAULA SANTANDER Y GALAN PRIMERO DE LA revolución de los comuneros la señora mañuela Beltrán YCTEZSSSSSS secuestrados que tiene la FARC el grupo guerrillero armado y mercenario y anti social con las problemáticas de los secuestrados Colombia y naciales todos libres colombianos con internaciones con el presidente Chávez indirectas con la cruz roja y con el laonu la NCR Y para LIBERAR A LA SEÑORO INGRID BETANCUR y para que no canse a los guerrilleros y si me arepientoa los colombianos camibia y tiene y quise y simón antridad y alias y Sonia y libreta y la Ingrid y tu este enfermó y ayuda y esta y secador y por y rondado y saber desangranente y tu y traicionar y Fieles y tu alto casi nivel y quédate y los británicos y los gringos y peineros y otros anteriores pablas desterró y popriveder y para y Colombia platicas y su los no y colombianos y no pueblo y con son pela con que son unos y al Colombia llaméese y no mas COLOMBIANOS Y trasero y SON Y CHIPATOS Y DIESRABLE TAMBIE Y LISTA Y UBRIE PRENSITE Y GUSTA Y VENDRE Y ALTER DEDIOS Y CONMIEDAD YCTEZSSSSSS los ricos y alto nieve unos y sapos y usa y exso mafia y mecería y insocial Y LOCA ploma ticas y eeuu proteica 4 mundo con inraterra y drechara y dos y su empresas y nacistas y con exso y ctezsssss pero a no me arepientoa lo norte americanos n los vamos a liberar hasta que liberes a nuestros lideres hartes que él computador binario y de sanguinario que va hacer contra mi la derecha de sanguinaria del lado oscuro de las tinieblas con los norteamericanos ricos y de arcas si es necesario se destierre para europara para Francia a nuestra liderar a donde ella quiera ir doña Ingrid betancur y los a los policiazas que están y secuestrados y a todos los secuestrados a nuestra revolucionsocialista cristianas mobolicas y indicas coopera formas paz y cnrr@onu ongs mundiales Colombia la NCR Y LA ONU CON LOS PRO0BLEMAS DE PEIODISTAS INGLESES O BRITANICOOS DE LA BCC Y TAMBIEN COMO PAJINAS TUYU Y CREEMOS UNA PAGINA DE INTERNET COM VIDEOS JUEGOS DE AJEDREZ Y JUEGOS CDE OPINION DE CIMULACION Y TAMBIEN BALLA AVANZANDO EN LA CIENCIAS Y RECTONOLOGIA ENN EL SENTIDO TAMBIEN HACER NAVES ESPACIALES E INVESTIGAR YTY HACER COHETES CON LA COPERACION DE RUSIA OTRO PAIS NO ALINEDADO IESO LO PROMETIO SU PRECIDENTE HUGO CHAVES Y ESE FUE EL COMPROMISO PARA MANDAR EL SATELITES Y OTRA COCAS.DEl OTROS PROYECTOS BOLIVARIANOS. AMERICA LATINA COMPLETAS Y TU NO TE METAS EN NINGUN LADO A CONCIENCIA Y A COMPRENCION Y DE SAGRADAMENTE Y DE SANGINARIAMENTEANTE YDE DIOS YET pacocol_1930@yahoo.es CZSSSS blogalaxia@blogalaxia.com SSS : señor puede y cata favor hacer y señor la tiro fijo y dais y esta libre semana santa dejar unos contri patas y naciales colombianos y señor y loco antisocial y enfreno y cáncer y antenrio catas y ctezsssssssss : dssnresrbserdcsncrcnrngrgnrcnrr@onuyhayayotanychessmasteryfideyiccydianymuiscayogrtefonicafunciondacionesytelexnacialesmundialeesctezsssssscamalert@undp.org La Conquista de la Civilización Socialista confirmations@emailenfuego.com,”

  2. PENSAMIENTO INDIGENA VENEZOLANO

    INTRODUCCIÓN

    Es bien sabido que los pueblos indígenas no hemos tenido ni voz ni voto durante siglos. Todo el mundo sabe que somos los pueblos dominados; que no somos los pueblos dominantes. Todo el mundo sabe que nuestras ideas no son las dominantes. Frente a estas verdades tan simples, tenemos que luchar por promover nuestras ideas y perspectivas frente a esta dominación tan abrumadora.

    Hay una constante en la producción de] pensamiento venezolano: la dependencia de ideas eurocéntricas. Desde la Colonia rige esa norma: entonces, fueron los tomistas y suarecistas , de la Escuela del Tocuyo; después, con Andrés Bello, el empirismo inglés y, con Simón Rodríguez, le tocó el turno a Rousseau y los enciclopedistas. En el siglo XIX, Venezuela seguiría dependiendo de la expresión conceptual importada. Situación que no cambiara fácilmente, de modo tal que continúa insatisfecha la exigencia que formulara Leopoldo Zea, desde México, cuando reclamaba una «emancipación mental» americana. En esa vía se encuentra el pensamiento indígena venezolano, aún no ha podido deslastrarse de los intelectuales indigenistas, de la cultura occidental que como la religión le fue impuesta en forma temeraria y compulsiva.
    La cultura no es una sentencia; es una herencia: los pueblos indígenas tenemos la obligación de magnificarla en el pedestal de nuestra mayor riqueza. Debemos rescatar la interculturalidad entre los indígenas y las otras culturas, nuestros espacios geográficos, ocupados ilegalmente, invadido etc., con el pretexto de establecer, áreas especiales, zonas militares, áreas estratégicas y por causa de utilidad pública; Restaurar la dignidad indígena, sin embargo, no es simplemente cuestión de devolver tierras, sino reconocer verdaderamente esos derechos originarios en nuestro territorio ancestral.
    El jefe de la Asamblea de Primeras Naciones Indígenas de Canadá, Matthew Coon, dijo una frase muy sorprendente, que asume la extrema diferencia entre los indígenas y los canadienses: “yo no soy un canadiense”. Nosotros somos venezolanos por la independencia y por la constitución e indígena por nuestro pasado glorioso y el derecho a la libre determinación de nuestros pueblos.
    El pensamiento indígena, deberá estar basado fundamentalmente en nuestras propias aspiraciones colectivas como pueblo, a través de la educación o toma de conciencia de nuestros pueblos y la formación de nuestras bases primigineas, principalmente en nuestras comunidades, consejos de ancianos, lideres y demás organizaciones propias. Que busque la pluriculturalidad, el multilinguismo y la pluraetnicidad. Esto con el fin de fortalecer los valores de nuestro pensamiento indígena como la identidad, la memoria histórica, la conciencia de nuestras culturas, de nuestras cosmovisiones y las leyes consuetudinarias o de origen que las sustentan.
    El nuevo pensamiento indígena se ha venido construyendo desde abajo, contra el abuso de poder de los sectores dominantes, al calor de la guerra coyuntural , en la lucha contra las oligarquías, al fragor de las nuevas doctrinas de dominación, invasión, imposición, despojo y etnocidio, que tienen asideros poderosos en los imperios, iglesias, fundaciones, partidos políticos, ONG internacionales y los Estados.
    Pero la subordinación al imperio, al sistema de gobierno de la clase oligárquica y de los Partidos Políticos, profundizó la exclusión en todos sus géneros, lo que hizo que los pueblos indígenas, se mantuviesen en una orfandad política, social y económica. La culpa es de los pueblos indígenas, de sus líderes y el mestizaje, otorgamos espacios de discusión y aparecieron nuestros voceros oportunistas.
    Las organizaciones y sus lideres no tienen una estrategia y agenda política que discutir, que negociar, que pactar, los lideres tienen como único tema el asunto del dinero y de los viajes al exterior, esos lideres, capitalizan hoy en día la pobreza de esos pueblos, pero para enriquecerse; una Contraloría Social Indígena, mandaría a muchos de esos lideres oportunistas al Consejo de Ancianos, para la aplicación de la Ley Indígena por traición a sus pueblos , a los indígenas, a su sufrimiento y a la causa de la Indianidad.
    La política indigenista, fue paternalista, de subordinación, de dádivas, de engaños, de estudios, etnocéntrica, de exclusión, las constituciones reconocieron solo la presencia de los pueblos indígenas, pero no los derechos originarios, especialmente el derecho a las pocas extensiones del espacio geográfico que lograron proteger, pero le cercenaron a través de las ABRAES, el territorio y que en la actualidad es del 30% del territorio nacional.
    Se le otorgo a la Iglesia Católica, a través de los Vicariatos Apostólicos su cuidado, catequización compulsiva, tutelaje y protección con la Ley de Misiones de 1915 y su Reglamento de 1921.
    Por otra parte los gobiernos de turno, los líderes políticos e instituciones veían a los pueblos indígenas, como un lento proceso de extinción, que solo seria cuestión de tiempo y de espera, la población indígena no era un peligro para el estado nación, para los intereses transnacionales, para la soberanía y el desarrollo armonioso de país.
    No había un liderazgo indígena y los pocos que sobresalían se dedicaban a recibir las migajas de los gobiernos de turno, eran famosas la llegada a Caracas, la capital de la República, de los pseudos caciques que venían en época de elecciones presidenciales, a buscar las dádivas personales en nombre de los indígenas y sus pueblos. En la actualidad continúan subordinados e hipotecados a sus antiguos amos.
    Es necesario también rectificar, revisar y reimpulsar nuestro pensamiento indígena, basado en la cosmovisión, nuestros valores culturales, los principios y enunciados de las aspiraciones colectivas de nuestros pueblos, para compatibilizarla con los derechos, el conocimiento científico de la cultura occidental y el derecho internacional, no queremos ser objeto de los derechos humanos, sino sujeto de ese derecho, sin poner en peligro la soberanía del estado venezolano, como República Bolivariana, multicultural, pluriétnica y multilingüe.
    El pensamiento indígena, es uno de los temas más discutidos por varias generaciones de intelectuales. La fundación de las repúblicas americanas en el siglo XVIII, y sobre todo en el XIX, trajeron nuevos planteamientos, porque en ellas aparecen de diferente manera temas de la identidad, pluriculturalidad, propiedad, territorios, derechos originarios contra las republicas nacientes y la nación como un todo, lo cual significó, entre otras cosas, enfrentarse contra las oligarquías, los triunfadores de la independencia, los intereses económicos, las iglesias, los imperios y los estados nacionales, ante graves problemas de exclusión y el no reconocimiento de la presencia de culturas indígenas en esos territorios de los estados nacientes.
    El derecho indígena es uno de los temas más sensible de la agenda de la comunidad internacional. Existen hoy conflictos entre las legislaciones estatales y las legislaciones indígenas, en los cuales es necesario que intervenga el derecho internacional. Pero antes habría que despejar numerosas dificultades conceptuales. Una de ellas, con una complejidad política, tiene que ver con la dimensión del derecho de autodeterminación de los pueblos indígenas y las soberanías de los Estados.
    Los indígenas levantan su voz y ya no necesitan de representantes, interlocutores o voceros externos de sus pueblos. Son ellos mismos los que hablan ante los pueblos, organismos internacionales, el Estado-Nación y el Mundo. Estos pueblos indígenas organizados asumen un discurso propio y una ideología que según algunos autores la definen como indianidad para separarse del indigenismo oficial y oportunistas de los antropólogos e intelectuales del siglo xx.
    ‘‘Los indígenas tienen gran sentido del consenso. Cuando eligen a una autoridad, no escogen al mejor, sino al más aceptable para todos, porque tal vez el mejor puede ser rechazado por un grupo. Entonces prefieren buscar un consenso, aunque tarde mucho, lo cual tiene gran sentido ético. Pero claro, llega un momento en el que ya no es posible tener paciencia y tienen que levantarse. ”
    En el siglo XIX, los pensadores sobre lo indígena asumieron la autodefinición de indianismo, pero luego a inicios del XX fueron más conocidos como indigenistas, y a fines de ese siglo se vuelve a usar nuevamente el enunciado indianidad, pero esta vez asumido como discurso de los mismos pueblos indígenas.
    El nuevo indianismo desarrollado a partir de la década del sesenta: se trata del movimiento indígena liderado por los mismos indígenas que se han expresado ampliamente en Bolivia, Ecuador y México principalmente. En Venezuela, se planteaba que existían unos pocos indios, por lo tanto no había problemas indígenas, sino unos grupos en extinción, así lo manifestaban nuestros voceros oficiales de los gobiernos de turno.
    La indianidad, debemos diferenciarlo del antiguo indianismo desarrollado por intelectuales blancos a fines del siglo XIX –y que continuó de alguna manera hasta después de la segunda década del siglo XX. Si el indianismo primigenio y el indigenismo del siglo XX fueron reflexiones desarrolladas por los blancos, el indianismo contemporáneo pretende representar el pensamiento de los pueblos indígenas, de sus voceros de sus intelectuales y herederos de los primeros habitantes de este continente.
    Los estudiosos de la indianidad, la han clasificado en un indigenismo colonial, uno republicano y otro moderno. Las políticas coloniales, a pesar de la debacle poblacional, habrían querido “conservar la ‘nación india como tal’ dentro del ‘reino’ del Perú en un régimen de libertad protegida”; mientras que el indigenismo republicano “pretendía ‘asimilar’ al indio, convirtiéndolo en un ciudadano más de una república homogénea”. En cambio, el indigenismo moderno quiso “‘integrarla’ dentro de la sociedad nacional, pero respetando sus valores y peculiaridades culturales”. Así lo recoge, el antropólogo, Ladislao Landa Vásquez, en su obra el pensamiento indígena de América.
    Las políticas indigenistas, tuvieron su principal sede en México, en Perú sin embargo su discusión había tomado auge en las décadas del siglo XX. El indigenista mexicano Moisés Sáenz decía en 1933: “probablemente no hay otro país en América donde la preocupación por el indio o por las cuestiones indígenas sea más profunda y más estudiada que en el Perú.
    Hoy se conoce a este período como la “polémica del indigenismo”, una discusión que se desarrolló entre 1926 y 1927. Aparentemente, el debate central se realizó entre Luís Alberto Sánchez y José Carlos Mariátegui. Los documentos, reflejan una polémica con tres contendientes, representando la tercera posición Luís Ángel Escalante (periodista cuzqueño que en ese entonces era diputado oficialista en el gobierno de Leguía). Sánchez, representaba el costeñismo agredido por la vorágine indigenista; Mariátegui, la posición del militante socialista que quería partidarizar el indigenismo; mientras que Escalante representaba a un indigenismo “puro” y provinciano que reclamaba los derechos históricos de los indios que los criollos habían negado y desconocían.
    En Venezuela las políticas públicas indígenas eran paternalistas y etnocentristas, se reconocían la existencia de los pueblos indígenas, pero se les negaba sus derechos originarios como pueblos. Se consideraban a los pueblos indígenas como campesinos y vivían en orfandad jurídica, tutelado por el estado. La clase dominante, la guerra fría, los gobiernos de turno aliados con el Imperio, hicieron que ver que las organizaciones de derechos humanos y de los pueblos indígenas, eran el brazo político y armado del comunismo. No querían renacer las cenizas de Emiliano Zapata, Pancho Villa, Sandino, Che Guevara, Guaicaipuro, Tiuna, Chacao, Baruta y Mara entre otros.
    Gran parte de los estudios de antropólogos brasileños, han dedicado esfuerzos a explicar estas políticas tanto de parte del Estado como de las clases dominantes que avanzan sobre territorios indígenas. La construcción de la nación es otro filón de análisis que explicaría el interés de los intelectuales por las cuestiones indígenas. Estas ideas se presentaron en casi todas las épocas y por parte de diferentes analistas, de manera abierta o implícita; en concreto se considera que la marginación de algunos sectores (en este caso los indígenas) de la sociedad nacional haría incompleta a tal sociedad. En este sentido, casi todos los planteamientos, tanto de intelectuales independientes como de funcionarios del Estado y gobiernos, al tratar de explicar sus actitudes frente a la cuestión indígena, señalaban la necesidad de su inclusión al torrente de la nación moderna.
    La definición de la ideología indigenista depende de desde dónde se la mire y de la época en que se la analice. Si nos acercamos a su auge institucional, cuando los Institutos Indigenistas (en la mayoría de los países americanos de habla castellana, particularmente desde los años veinte hasta los sesenta) estaban en boga, se la consideraba como la propuesta más importante que el Estado había elaborado para solucionar la marginación de los indios. Los intelectuales indigenistas que participaban de estas propuestas creían necesaria la superación científica de los modos de reflexión de los indianistas que los precedieron. En cambio, si vemos el indigenismo después de la publicación del libro De eso que llaman Antropología (1970) en México y de la primera reunión de Barbados (1971), la sentencia social seria otra.
    Desde aquella época, pocos quisieron comprometerse con aquella ideología y, por el contrario, sobrevino las condenas y críticas. El agotamiento del pensamiento indigenista sucedió en los años sesenta. Igual que en México, en Perú había una sensación de embarazo o hastío incluso antes de los años sesenta. José María Arguedas, por ejemplo, quería sacudirse aquel epíteto, pues al momento de escribir uno de sus textos hablaba como de un pasado que ya no tenía mayor vigencia. Luego de esta etapa, se ha denominado neoindigenismo a las reflexiones y discursos en pro de los indios, porque ya estaban forjándose los movimientos indianistas. .
    EL MOVIMIENTO IDEOLÓGICO INDIGENISTA.

    Existen al respecto unas conceptualizaciones que van desde posiciones positivas, “humanistas bien intencionados”, hasta interesados integracionistas de mano de obra al capitalismo, así como etnocidas que quisieron eliminar culturas indígenas. También se las asoció con el populismo, y el nacionalismo. Debemos entender al indigenismo como un movimiento ideológico formulado por diferentes generaciones de intelectuales para expresar la alteridad instituida en la colonia y la expansión de Occidente en el mundo: se trata de ideologías y discursos explicativos que suponen razones económicas, políticas, sociales, de identidad, culturales, presupuestos etnocéntricos y modos de reflexión en función de la nación, tal como lo plantea Ladislao Landa Vásquez, en su obra.

    INDIGENISMO INDEPENDIENTE.

    Una mirada sobre los análisis respectivos nos hace ver que aún continuamos con una referencia constante a un indigenismo oficial, con excepción de Venezuela, que ha dado muestra de rectificación humanitaria y principalmente el gobierno del Presidente Chávez, quien incorporó en la nueva constitución bolivariana el reconocimiento de los derechos humanos y originarios de los pueblos indígenas, siguiendo el Acta de Compromiso con los Pueblos Indígenas de Venezuela, firmado el 28 de marzo de 1998 y las recomendaciones establecidas en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas, así como el clamor de todos los pueblos indígenas del continente americano.
    No existen todavía análisis sostenidos que discutan con mayor detenimiento sobre los intelectuales independientes que trataron los temas indígenas desde perspectivas más liberales. Prestar atención a esos intelectuales podría darnos nuevas luces respecto a las políticas indigenistas, sobre todo si partimos desde conceptos políticos como el de sociedad civil. En este sentido, la hipótesis básica en este caso consiste en señalar que el discurso de los primeros indigenistas fue un claro reto y crítica a la sociedad y al Estado, una propuesta de construcción de políticas al margen del Estado y sus gobiernos respectivos. Sus discursos recogían las ideas cívicas de un Estado-nación de tipo liberal, pero al verse solitarios o rechazados por la sociedad política optaron por actuar al margen de ellos e incluso contra ellos. Tal vez explorar la actuación de ciertos personajes que tuvieron un protagonismo en la defensa de los indígenas nos pueda ayudar a recorrer caminos diferentes. Y esto puede realizarse a partir de conceptos como el de intelectual orgánico y sociedad civil. Se trata pues de preguntarse: ¿los pensadores indigenistas deberían ser considerados los intelectuales orgánicos de los indios? ¿Y cuál fue el rol del movimiento indigenista en la construcción de la sociedad civil?
    DEL INDIGENISMO HACIA EL ESTADO MODERNO.

    Este movimiento de independientes fue cancelado o absorbido por el Estado y las clases dominantes con los cambios y reacomodamientos que ocurrieron en las tres primeras décadas del siglo XX. Después de la Segunda Guerra Mundial, la creación de las Naciones Unidas, La OEA, la OTAN y la URSS y la Guerra Fría. Este indigenismo floreciente tuvo que transitar hacia el indigenismo oficial y participar de políticas trazadas básicamente por el Instituto Indigenista Interamericano, pero que también obedecían a las realidades políticas de sus propios países. La transición del indigenismo de la sociedad civil hacia el oficial fue así de brusca, y tiene muchas semejanzas entre México, Perú y Brasil. Los nuevos lideres de la Venezuela Bolivariana y un grupo de lideres indígenas, impulsaron un compromiso con el Presidente Chávez, es por ello que los diputados de la Constituyente de 1999, incluyeron el reconocimiento de los derechos originarios de los pueblos indígenas y aprobó como ley supracional el Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo, con lo cual se salda el debito social con las primeras culturas y pueblos establecidos en el Estado-Nación.
    EL DISCURSO DEL INDIANISMO.

    A fines del siglo XIX y comienzos del XX, un grupo de personajes planteó la necesidad de construir la nación desde un pensamiento liberal, tratando de poner en el centro del debate la inclusión de los pueblos indígenas, pero sin reconocerles los derechos originarios, pues se planteaba que esos derechos violaban las constituciones de los países con poblaciones indígenas y seria un mal precedente, y podría levantar unas poderosas culturas con poblaciones significativas en el procedo de democratización de los países suramericanos. La discusión ha continuado a lo largo del siglo XX expresándose de varias maneras, siendo una de las más importantes el discurso de los mismos pueblos indígenas.
    El auge de los movimientos indígenas contemporáneos en América Latina, ha permitido venir planteando un proceso ideológico, que ha sido denominada indianismo, pan-indianismo o simplemente pensamiento político indio. Aunque no existe consenso sobre una definición de la ideología indianista, algunos de sus estudiosos han descrito y mostrado ciertas clasificaciones que permiten distinguir sus variantes, así como delinear algunas nociones sobre este tema.
    Esta ideología indianista surge, contra el indigenismo , pues sus cultores se caracterizan por construir un discurso en oposición a una tradición que, según sus defensores, no permitía la emergencia de un sujeto político que hablase por sí mismo: los indios.
    En algunos espacios es bastante conocido el argumento crítico de indígenas y antropólogos, que señalan que el indigenismo es (y fue) un discurso de los sectores dominantes (blancos, generalmente) que negaron a los indios la posibilidad de expresarse por sí mismos. Por otro lado, los pocos defensores del indigenismo que aún quedaban seguían sosteniendo en el mejor de los casos que su objetivo siempre había sido defender y reivindicar a los grupos indígenas. Frente a esta discusión política e ideológica, y para permitir la subsistencia de los pueblos indígenas, el indianismo (de los indios) habría surgido como un discurso de los propios indígenas para su propia liberación. En realidad, el indianismo practicado por los líderes indígenas contemporáneos, es un discurso que intenta deshacerse de cualquier parentesco con otros pensamientos y ha intentado crecer precisamente en esta era de la diferencia y en contra de la globalización y el tratado de libre mercado para la América, promocionado por los Estados Unidos y sus países aliados.
    Abandonen la política de dominación y exclusión social, porque de esa concepción dominante, no puede existir filosofía indígena. La cultura occidental y sus intelectuales no podían, aceptar que otras filosofías puedan alternar con ella y nos etiquetan, como pensamiento religioso exótico, rebajándonos a pura cosmovisiones y pensamiento mítico-religioso. La concepción occidental supercultural de filosofía, sólo puede reconocer como filosofía las expresiones del pensamiento humano que imitan la manera occidental y que salen de Europa.
    Estos contextos de enunciación del indianismo, podríamos observarlos, por ejemplo, desde los autores reales de estos discursos.
    Podemos encontrar, entonces, hasta cuatro interlocutores del indianismo: 1) los indios, 2) los teóricos indios, 3) los indigenistas radicales, y 4) los antropólogos indianistas. No todas las reflexiones de estos grupos defienden o teorizan la actuación política indianista de manera directa; en realidad, se trata de discursos que podrían juntarse a partir de enunciados comunes.
    ENUNCIADOS DEL INDIANISMO.

    Aunque de los encuentros indígenas y las cumbres entre líderes indígenas, de diversos países latinoamericanos, han presentado una voluntad manifiesta de un espíritu común de los pueblos indígenas, pero no existe un discurso doctrinario unificado, pues en cada país los líderes indígenas tienen sus propias reflexiones, intereses y compromisos.
    El 9 de abril de 2001, el Manifiesto de los aymara planteaba:
    Nosotros los aymara-qhichwas somos habitantes milenarios de este territorio llamado Qullasuyu, hemos nacido a la vida con raíces profundas en este continente americano, del vientre fecundo de nuestra Pachamama […] Con mucho respeto y en armonía con la naturaleza nuestros ancestros han desarrollado nuestra propia filosofía de vida, nuestra ciencia y tecnología, nuestra espiritualidad. Durante milenios hemos sabido cultivar la vida en abundancia, sin explotar ni dañar a la naturaleza ni a nuestra comunidad (Acta de Reconstitución de la Nación Aymara-Qhichwa. Manifiesto de Jach’ak’achi).
    En México, el movimiento indígena también tiene una definición sobre su propio accionar político, señalando que: indianismo podría llamarse a la fuerza organizativa y plural de organizaciones sociales indígenas, que buscan resolver los seculares problemas de tenencia de la tierra y obtener el reconocimiento legal, institucional y social a los derechos colectivos de los pueblos indígenas, como son la libre determinación, la autonomía indígena, los sistemas normativos propios, las formas de gobierno y de estructura social, la planeación y aplicación de recursos públicos, etc., todo ello a partir de investigación y acción autogestionaria (Congreso Nacional Indígena, 1997).
    En Venezuela la presencia de pensadores indígenas se vio desmotivada, por la ley de misiones de 1915 y su reglamento de 1921. Los Vicariatos apostólicos, los partidos políticos, las fundaciones indígenas y algunas ONG se encargaban de representar a los pueblos indígenas y decidir sobre su destino. El Movimiento indígena se inicia con la llegada al poder del General Medina Angarita, las políticas de liberación, el marximismo-leninismo, el socialismo y cualquier modo de conquistar el poder del estado. La finalización de la Guerra Fría, la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS, permitió a los pueblos, aligerar el principio de la libre autodeterminación del destino de sus pueblos .
    Sin embargo, el discurso más emblemático sobre una política indianista ha sido manifestado en Ollantaytambo, Cuzco, en 1980, en ocasión de la fundación del Consejo Indio Sudamericano (CISA), cuyo pensamiento es postulado como Ideología y Filosofía Indianista:
    Que el pensamiento cósmico de la vida y del mundo que nos rodea, es la base sustantiva para comprender la IDEOLOGÍA INDIANISTA, la cual significa: orden en constante movimiento y la armónica sucesión de opuestos que se complementan. Que, la IDEOLOGÍA INDIANISTA como el pensamiento del mismo Indio, de la naturaleza y del universo, es la búsqueda, el reencuentro y la identificación con nuestro glorioso pasado, como base para tomar en nuestras manos la decisión del destino de los pueblos indios; Que, el INDIANISMO se nutre en la concepción colectivista y comunitarista de nuestra civilización tawantinsuyana, basada en la filosofía del bienestar igualitario; Que la concepción científica india, define al hombre como parte integrante del cosmos y como factor de equilibrio entre la naturaleza y el universo, ya que de ello depende el desarrollo de su vida creadora en la tierra (Estatuto CISA, 1980).
    Guillermo Bonfil Batalla haya sido el sistematizador de estos discursos indianistas, cuando publicó su libro Utopía y Revolución. El pensamiento político contemporáneo de los indios de América Latina, en 1981, una de las compilaciones más completas de los discursos de varios grupos indígenas de América Latina que se realizaron hasta 1980. A partir de este libro se ha destacado que el movimiento indianista surge en la década del setenta, con discursos y manifiestos elaborados por líderes indígenas de varios países latinoamericanos. Se considera que fue en esta época cuando apareció un pensamiento indio singular, superando el paternalismo de los indigenistas que dominaron casi la mayor parte del siglo XX.
    En la introducción al mencionado libro, Bonfil resume: “la definición básica del pensamiento político indio está en su oposición a la civilización occidental. El fundamento que legitima un pensamiento propio no occidental es la continuidad histórica del pueblo indio” (Bonfil, 1981). Agregando después que “en América existe una sola civilización”.
    Originalmente, cuando en 1979, Bonfil Batalla escribe el artículo introductorio de Utopía y Revolución, señala: “en la esfera ideológica, las organizaciones políticas indias tienden a fomentar una identificación pan-india opuesta a Occidente, que se expresa a través de la indianidad” (1981); y seguidamente hace las denuncias respectivas: discriminación, represión, dominación y exclusión de los indígenas. Luego ofrece un resumen de lo que denomina el pensamiento político indio, y como conclusión afirma: el contenido profundo de la lucha de los pueblos indios es su demanda de ser reconocidos como unidades políticas. No importa cuáles y qué tan grandes sean las diferencias entre las diversas organizaciones: todas, implícita y explícitamente, afirman que los grupos étnicos son entidades sociales que reúnen las condiciones, que justifican su derecho a gobernarse a sí mismas, bien sea como naciones autónomas o bien como segmentos claramente diferenciados de un todo social más amplio.
    Para entender estas propuestas del indianismo, podemos acercarnos también a otros documentos significativos que expresan de manera acabada lo que puede definirse como la ideología, pensamiento o doctrina del movimiento indianista. Por ejemplo, la Declaración de Quito –documento importante del movimiento indio ecuatoriano simbólicamente anuncia que el encuentro de 1990 representa la conciencia de “500 años de Resistencia”. Los redactores de este documento no anuncian explícitamente el indianismo como pensamiento político, aunque asumen representar a 120 naciones, tribus y organizaciones indígenas de 20 países de América, lo que supone una política pan-indianista. Como es habitual, en este tipo de documentos abundan los reclamos y afirmaciones; sin embargo, existen fragmentos que permiten la definición de un pensamiento común, como por ejemplo el siguiente:
    1. Nuestra concepción de la tierra está sustentada por la comprensión de que lo humano y lo natural es similar y a la vez está interrelacionado.
    2. Nuestras formas políticas, económicas y productivas, todas son formas culturales y están enraizadas y orientadas por el comunitarismo.
    3. Además, creemos que la propiedad de la tierra es colectiva. Cultivamos en comunidad y distribuimos los frutos en comunidad.
    4. Y además creemos en la solidaridad, nuestros niños son de la comunidad (Declaración de Quito, 1990).

    Asumir una identidad diferenciada y a la vez pan-indígena le permite entonces a este grupo de indígenas plantear que tienen derecho a la autonomía y al autogobierno dentro de los países donde viven. Otro punto central es su permanente y ácida crítica a los estados, a los que identifica como occidentales. Lo occidental, consecuentemente, es la contrapartida negativa de los pueblos indígenas. Existe así un consenso en afirmar que Occidente y el capitalismo crearon los males que sufre el mundo actual.
    Para Bonfil Batalla, aunque existen diferencias en el nivel de organización e ideas de estos movimientos de indígenas, existiría un pensamiento político unificado, cuyos aspectos más importantes, serían la negación de Occidente, además del hecho de manifestar que durante los 500 años transcurridos ha existido una pelea entre dos civilizaciones: una que ha agredido (Occidente), y otra que ha sobrevivido y tiene continuidad ; en este proceso, la primera civilización se ha impuesto y su concepción ha fracasado a lo largo de los siglos. Según él, con el pan-indianismo “se postula que en América existe una sola civilización india. Todos los pueblos indios participan de ella. La diversidad de culturas y lenguas no obsta para afirmar la unidad de civilización”.

    En realidad, en Occidente también existiría diversidad, pero frente a otros espacios se considera en bloque que toda Europa es Occidente, y aquí en América todo es indio. Por otra parte, señala que para afirmar la identidad indianista se debe recurrir a la historia; ella iluminará el camino; por lo tanto, la tarea es conocer el proceso histórico de los indígenas y las agresiones del colonialismo. Y frente al fracaso de Occidente como civilización, se considera la naturaleza intrínseca del ecologismo indianista como una alternativa de sobrevivencia no sólo para los indígenas, sino para todas las civilizaciones.
    Entonces, para definir el indianismo debería entenderse que se trata de un movimiento heterogéneo, cuyo eje central es la reivindicación de los grupos indígenas de América (desde Canadá hasta la Patagonia), afirmando que constituyen la herencia de varias culturas nativas y expresan un pensamiento único: el ser una sola civilización (pan-indianidad).
    De manera que este pensamiento se caracteriza por considerar armónica la relación entre la naturaleza (madre tierra) y el hombre, y que este pertenece a ella y no a la inversa (como en Occidente, donde la tierra pertenece al hombre). Es también partícipe de una forma organizativa intrínseca y “congénita” de estos pueblos indígenas: el comunitarismo.
    Es un movimiento político, social, ambientalista, humanista, solidario, colectivista y étnico, es decir, es la reunión de la diversidad étnica de América en un solo principio: la civilización pan-indianista; por ello, a veces cree necesario disputar los diferentes niveles de poder de los países y el mundo.
    LOS FORMADORES: EL INDIANISMO CIENTÍFICO.

    El discurso elaborado por los propios indios, fue forjado principalmente en la década del sesenta y setenta del siglo XX. Fue una generación –como tantas veces se ha repetido, de mestizos e indígenas latinoamericanos que tuvieron la oportunidad de asistir a la escuela y formarse incluso en la universidad, lo cual les permitió visibilizarse en la academia y luego en la política; o, como dice Bonfil, “una característica señalada de los intelectuales indios es su capacidad para hacer uso de los instrumentos del pensamiento occidental de una manera crítica, lo que les permite poner esas herramientas intelectuales al servicio de la indianidad” .
    Antecedentes:
    En Perú se manifestaron, entre otros, dos intelectuales indianistas destacados. Nos referiremos particularmente a Guillermo Carnero Hoke y Virgilio Roel Pineda. Fueron pensadores que escribieron sus propuestas en la década del sesenta y setenta, y se preocuparon principalmente por descifrar el pasado. Por tanto, la historia fue su referencia central para exponer sus ideas; pero su forma de historiar tuvo un carácter político, esto es, revisaron la historia intentando observar un punto de vista indígena, y no simplemente una visión neutral.
    Efectivamente, Guillermo Carnero Hoke (1981) propone el programa de trabajo del indianismo, señalando la importancia de que: nuestra lucha combatiente sea antes que nada, una contienda de liberación revolucionaria. Por ello es que exigimos el estudio exhaustivo del Tawantinsuyo, para que nuestros hermanos sean los dueños de una verdadera conciencia histórica, en base a los hechos y realizaciones de nuestros abuelos.
    Para Carnero Hoke, el socialismo existió en la sociedad inca, pues señala que: nosotros los indios somos socialistas auténticos, no por imitación extranjera, sino porque nuestros abuelos lo fueron al plasmarlo y proyectarlo hacia el futuro desde los días aurorales del Tawantinsuyo.
    Planteamos, entonces, la lucha como una acción de reconquista. Queremos retornar el curso de nuestra historia para volver a la libertad, a la justicia, a la creación y al mensaje.
    En cambio, Virgilio Roel Pineda, como buen teórico de mitad del siglo XX –conocedor y participante de las discusiones marxistas y, sobre todo, de los modos de producción sabía de los altibajos de las tesis indigenistas del “socialismo inka”. Por tanto, con ciertas diferencias frente al pensamiento de Carnero Hoke, planteó que en Perú hubo un modo de producción particular, un modo de producción inka, inconfundible con otros esquemas y no uniformizable con otros modos de producción formulados por el marxismo en boga.
    La dialéctica marxista fue fundamental para la formulación indianista de Roel Pineda. Su explicación de las mitades en las sociedades prehispánicas es desarrollada de acuerdo al marxismo: “de estas tendencias surgieron luchas entre ayllus, pero también se dieron uniones de los unos con los otros; de los de arriba con los de abajo: así se concretó la dialéctica operativa de nuestros antepasados, basada en el concepto de que, en las sociedades armónicas, socialistas y comunistas, el progreso se funda en la integración de los contrarios que se complementan, en la integración de la parte hanan [arriba] con la parte urin [abajo]” .
    En Bolivia, Fausto Reinaga estaban produciendo discursos bastante radicales en función de la organización de un movimiento que en el futuro habría de implantarse principalmente entre los aymara. Reinaga, más político que filósofo. Reinaga afirma enfáticamente que “el indianismo es el instrumento ideológico y político de la Revolución del Tercer Mundo. “El indianismo es espíritu y puño ejecutor de la Revolución India!”. Este discurso se apoya en una retórica vanguardista, pues compite con otros discursos vigentes en esa época, y especialmente con el maoísmo que había conquistado con bastante rapidez a sectores amplios de la población. Frases como “el indio, el demiurgo de la era socialista ya no permanecerá mudo. Hablará. Porque tiene intereses y derechos históricos propios”. Para Reinaga, la liberación nacional no tiene sentido si es dirigida por los mestizos y los blancos.
    Los escritos de Luís E. Valcárcel – decía que los indios necesitaban de su Lenin, pero refiriéndose precisamente a que debería ser un Lenin indio, con ideas propias; igualmente Mariátegui –con su clásico estilo elegante, discutía la necesidad de incorporar el componente indígena en las revoluciones de nuestros países. Entonces, el discurso de Reinaga se asemeja a aquellas ideas, pero, al igual que Valcárcel, dirá que la liberación de los indígenas será, de una manera activa y decisiva, obra de ellos mismos, y no secundando “la gran revolución proletaria”.
    Entonces, la propuesta indianista sobre el cambio social, según Reinaga, debería ser la siguiente:
    a) Nuestra Revolución no es una “revolución comunista” pro-soviética, pro-china o pro-cubana; no. Nuestra Revolución no tiene ningún “pro”. b) Los indios no somos “campesinos” de la calaña del Gral. Barrientos, Cantinflas y sus ladillas [pacto campesino]. No somos “campesinos” que integran la sociedad del cholaje blanco-mestizo. No. Eso no somos. c) Nosotros somos indios; hijos de Pachacutej, Tupaj Amaru, Tomas Katari, Tupaj Katari, Pablo Atusparia, Zarate Willka. Somos de tal trigo tal pan. Y nuestra Revolución es nuestra Revolución: una Revolución India […] La Revolución India, en el plano mundial, es la Revolución del Tercer Mundo […] El Tercer Mundo es el África negra y amarilla Asia esclavas; y en América es el indio, el hombre salido del Anáhuac y Tiwanaku; el hijo de Moctezuma y de Manco Kapaj […] La Revolución Francesa (1789) y la Revolución Rusa (1917) no han liberado al hombre. La tercera Revolución, la Revolución India es quien tiene que liberarlo. La Revolución del Tercer Mundo es la última. Es ahora cuando: o triunfa o desaparece el hombre.
    Reinaga, en un intento de competir con la filosofía occidental, propone también un renglón ontogenético para el discurso indianista, al que presenta como un pensamiento del Nuevo Mundo (subtítulo de su libro América India y Occidente), y que explica de la siguiente manera:
    La sociedad de Preamérica, después de milenios de evolución, llega a la era maya, azteca, inca, donde el prójimo no es prójimo, sino la persona misma del sujeto. Entre los hombres, no sólo hay fraternidad, sino identidad. La sociedad está toda íntegra en la unidad humana; y la unidad humana es la sociedad total. El hombre frente a otro hombre es como si tuviera ante un espejo su propia imagen. El prójimo del hombre es el hombre mismo. El “ama a tu prójimo como a ti mismo” de Cristo y el “conócete a ti mismo” de Sócrates, se contraen en el “ámate a ti mismo” de Pachacutej. Preamérica es una sociedad donde no hay “ni lo tuyo ni lo mío”. El hombre, síntesis cósmica, chispa de sol, no concibe el nacimiento ni la muerte. Vida y muerte son dos formas naturales del pulso infinito del cosmos.
    Es un habla que no teme porque se siente con el derecho a reclamar frente a la opresión racista de más de 500 años; por tanto se atreve a desafiar:
    Yo tengo el derecho de decir la verdad en forma directa, cruda; de frente, cara a cara; ¿qué, esto es una procacidad? ¿Que es procaz mi estilo?
    No escribo para los oídos hipócritas del cholaje. Yo escribo para los indios.
    Y los indios necesitan una verdad de fuego.
    Entonces, los indianistas peruanos y bolivianos pueden ser considerados básicamente como los marcos teóricos, doctrinarios (incluso filosóficos) del pensamiento indio de Latinoamérica contemporánea.
    EL GRUPO DE BARBADOS.

    Otros discursos formadores del indianismo pueden ubicarse en la década del sesenta, esta vez elaborados por antropólogos radicales que empezaron a denunciar, con más frecuencia las políticas indigenistas del Estado, imponiendo uno de los leit motivs más reproducidos por el discurso indianista: el etnocidio y el genocidio. Este movimiento académico y político también se puede comprender como la autocrítica y crítica más severa que la antropología haya tenido en su historia. Como pocas veces, en esta época se descubrieron tantas barbaridades de la antropología que incluso un escritor y antropólogo muy conocido en América Latina se hizo eco de tales denuncias y popularizó esta afirmación: “los remordimientos de Occidente se llaman Antropología, una ciencia que nació al mismo tiempo que el imperialismo europeo y que lo ha sobrevivido”.
    El nombre del grupo se debe a que las dos primeras reuniones se realizaron en la Isla de Barbados (1971 y 1977), y la tercera se realizó en Río de Janeiro (1993). Estos documentos expresan los análisis y recomendaciones que sus autores hicieron para los gobiernos y demás sectores sociales de los países latinoamericanos sobre la situación de marginación y peligro de extinción de los grupos indígenas ubicados en dichos países.
    Una revisión de estos comunicados indica que, además de las denuncias consabidas, los dos primeros demandan la auto-organización de los grupos indígenas; recomiendan, entre otras cuestiones, que los indígenas no sigan dependiendo de la tutela de los misioneros, antropólogos ni indigenistas, lo cual les permitiría su liberación. Por ejemplo, en el comunicado de Barbados II, en 1977, se dice:
    Estrategias:
    a) es necesaria una organización política propia y auténtica que se dé a propósito del movimiento de liberación;
    b) es necesaria una ideología consistente y clara que pueda ser del dominio de toda la población;
    c) es necesario un método de trabajo que pueda utilizarse para movilizar a la mayor parte de la población;
    d) es necesario un elemento aglutinador que persista desde el inicio hasta el final ¡Error! No se encuentran elementos de tabla de ilustraciones.del movimiento de liberación.
    e) es necesario conservar y reforzar las formas de comunicación interna, los idiomas propios, y crear a la vez un medio de información entre los pueblos de diferentes idiomas, así como mantener los esquemas culturales básicos especialmente relacionados con la educación del propio grupo (Declaración de Barbados II, 1977).

    Estas propuestas sin duda tienen mucho que ver con la constitución de lo que hoy conocemos como movimiento indígena en América Latina.
    Entonces, la relación de los antropólogos con los líderes indígenas ha sido una especie de amor y odio permanente que se ha expresado de varias formas. Así, la década del setenta, gracias también al impulso de los antropólogos, se caracteriza por la concretización del sujeto hablante: el indio, que se expresa con su propia ideología. No obstante, a pesar de dejar la política en manos de los líderes indígenas, los discursos de denuncia continuaron todavía en manos de antropólogos, pues se percibe claramente que tenían un papel activo, y esto se expresa en las actividades del colectivo que elabora Barbados I (1971) y Barbados II (1977) –que fueron más difundidos, continuando con las denuncias de etnocidios y genocidios en América Latina.
    Durante la década del ochenta observamos, en cambio, cada vez más, un intento de autonomización del movimiento indianista.
    Pocos antropólogos acompañan el movimiento. Los dirigentes indianistas se fortalecen y se atreven a marchar al margen de los antropólogos; aparecen las primeras críticas de los líderes indígenas a los antropólogos en general, sin especificación alguna. Los antropólogos se repliegan y hablan desde sus lugares de siempre y no más a nombre de los indios. Y es en esta década también cuando la idea de un indianismo alcanza a influir y buscar un sitial en las Naciones Unidas y sus organismos constituyentes.
    Los comunicados de Barbados I y II sin duda fueron una colaboración entre antropólogos, misioneros e indígenas (en particular, Barbados II tuvo más presencia de líderes indígenas). En cambio, en Barbados III sólo aparecen firmando antropólogos, y entonces se abre un capítulo que antes no existía, una crítica a los líderes indígenas:
    No podemos dejar de mencionar, no obstante, que algunos líderes han desvirtuado el mandato de representación que recibieron de sus pueblos y comunidades para emprender una carrera de acumulación personal de poder. Al asumir el modelo criollo de clientelismo y, no pocas veces, de corrupción, esos líderes no sólo se desprestigian a sí mismos, sino que además ponen en riesgo la continuidad y potenciación de los proyectos políticos emprendidos por las organizaciones indígenas.
    Las organizaciones indígenas y sus lideres, deberían reflexionar sobre estos problemas y rectificar y revisar las conductas individualistas y competitivas de los líderes que se hayan apartado del espíritu solidario en que fundaron su constitución” (Declaración de Barbados III, 1993).
    Si Barbados I (1971) fue el descubrimiento colectivo del etnocidio, Barbados II (1977) es el programa de acción del indianismo. Barbados III (1993), en cambio, es la “cordura” y rectificación de los excesos que había generado esta génesis del indianismo.

    COMPONENTES DE LA IDEOLOGÍA INDIANISTA.

    Los cuatro componentes de la ideología indianista fueron forjándose básicamente en el siglo XX.
    En primer lugar, la corriente de “teóricos de la indianidad”. Las reflexiones de pensadores como Guillermo Carnero Hoke, Fausto Reinaga y Virgilio Roel representarían el corazón de tal discurso; es decir, los escritos de estos autores fueron los que sintetizaron las ideas centrales de la indianidad.
    En segundo lugar, las reflexiones de los antropólogos, particularmente los firmantes de las tres Declaraciones de Barbados; representan tanto el conocimiento etnográfico-académico como también la alianza estratégica entre los indios y los no-indios para permitir sacar fuera de la esfera local las reivindicaciones de los indígenas; este grupo se caracterizó por combinar la academia con la política, su labor consistió en formalizar académicamente un conocimiento sobre los indígenas, así como también formular una defensa de los varios aspectos de la problemática indígena en términos de su sobrevivencia y sus reivindicaciones.
    En tercer lugar, la presencia de los indigenistas radicales (Valcárcel y González Prada), que podrían representar el grito inicial, la toma de conciencia sobre la necesidad de reivindicar a los grupos indígenas; su discurso se caracterizó por un agonismo en pro de los indios.
    Y, en cuarto lugar, los líderes indígenas o activistas políticos que organizan los movimientos actuales, cuya presencia, mucho más amplia, se puede definir también como la pragmática de la política indianista, esto es, los mismos indios haciendo política por sus propios intereses; su ubicación en este último lugar se debe a que no existe aún un pensamiento claro, pues están dedicados principalmente a la práctica y dan por supuesto que existe una ideología indianista.
    “Como indio nos dominaron, como indio nos libertaremos”, dicen los líderes. Entonces, el indianismo es el intento de recuperar un estigma, romper paradigmas y transformarlo en adjetivación positiva.
    Existen movimientos indígenas, pero no una ideología de los indígenas, y esto sucede a pesar del presupuesto unánime entre ellos de un pan-indianismo que los unificaría. Todos los indios en sus encuentros suponen que piensan parecido en términos ideológicos; sin embargo, no aparece una sustentación visible de tal unidad.
    La indianidad, no es un postulado táctico sino la expresión necesaria de una unidad histórica basada en una civilización común, que el colonialismo ha querido ocultar. La indianidad, además, está reforzada por la experiencia también común de casi cinco siglos de dominación” así lo expresa Bonfil Batalla, antropólogo mexicano.
    En América Latina, las ideas, principios y doctrinas del indianismo contemporáneo se desenvuelven atomizadamente, pues lo autodefinición lo como: movimiento político.
    Esta ideología está constituida por una cosmovisión donde la naturaleza es indisociable del hombre; es colectivista o comunitarista; la historia marca un eje fundamental en su concepción política, pues la presentamos como un derecho internacional de libre determinación de nuestros pueblos. Nuestras aspiraciones no son una sentencia, ni tradición es nuestra herencia. Proponen reconstruir la nación en función de estos principios inalienables.
    Entonces, el indianismo puede definirse como una filosofía nativa, se trata de búsquedas de filosofías latinoamericanas.
    El pasado histórico milenario es un enunciado que todos los discursos pro-indios han reivindicado como un argumento importante, es la base de nuestra existencia y el legado de nuestras culturas.
    El segundo enunciado que cruza estos discursos, quizás el más importante, es el indio dueño de estas tierras. Un pueblo sin tierras, es como el soldado sin fusil, el sacerdote sin iglesias, el intelectual sin ideas.
    Socialismo, solidaridad o comunitarismo son expresiones que se intercambian, enunciando un esquema que fue reivindicado por todos los autores pro-indios.
    Tal vez sea secundario, pero el rechazo al mestizaje fue otro enunciado que rondó casi todos los discursos. Algunos lideres indígenas afirman_ que la desgracias de los indios fue el mestizo, que lo representaba pero vive como un blanco.
    Un quinto enunciado, sería la referencia contrastiva: esto es, los discursos referentes a la problemática indígena generalmente se discuten teniendo en cuenta una alteridad política. Los documentos pioneros del indianismo (Carnero, Roel y Reinaga), fueron formulados bajo una episteme cientificista, donde debía compatibilizarse la ciencia indígena americana con la ciencia occidental. Tanto Reinaga como los redactores de los documentos CISA (1980) dialogaban y discutían con el discurso marxista y asumían una ciencia que los ayudaba a sustentar una doctrina. Entonces existe una “concepción Científica india”.
    El sexto enunciado, sería la redención del indio, la América andina ha dado sus propios argumentos. Esta reivindicación indigenista (o “indianista”, como gustaban decir los literatos e indigenistas primigenios) defendía la realidad de las “altas culturas” o “civilizaciones” que había que rescatar del olvido o del oscurecimiento occidental.
    Y el indianismo contemporáneo, queriéndolo o no, tiene que echar mano de algunos de los argumentos indigenistas-positivistas para trazar su genealogía; la historia, entonces, servirá como herramienta para constituir la nueva comunidad imaginada, siendo que “el conocimiento de la historia verdadera, propia, es un requisito indispensable y arma formidable para la movilización política del pueblo indio” (Bonfil Batalla).
    Los indianistas, hoy no pueden dejar de expresar vehementemente que fueron “500 años”, y por eso en todos los discursos de este tipo, gran parte está dedicada a narrar en variadas formas esta exclusión, marginación, discriminación, exclusión y genocidio más grande la historia.

    Finalmente, el séptimo enunciado sería la ecología del buen salvaje.
    Existen varios actores en las políticas de conservación de la naturaleza. Sin embargo, los pueblos indígenas han logrado ubicarse adecuadamente en campo nacional e internacional, consiguiendo una audiencia y un espacio de poder a través del discurso ambientalista. Los indianistas se reafirmaban: no nos consideramos propietarios de la tierra; ella es nuestra madre y no una pieza de mercancía; pues es parte integral de nosotros, somos parte del ecosistema, es nuestro pasado, nuestro presente y el futuro. Creemos que la interacción entre los humanos y el medio ambiente es válida no sólo para nuestras culturas, sino para todos los pueblos de Indo-América (Declaración de Quito, 1990).
    En estos momentos no se puede concebir un discurso indianista, en ninguno de nuestros países sin presentar la figura del indio ecológico.
    El discurso indígena contemporáneo, se mueve en medio de un postmodernismo sin violencia, reivindicatorio, histórico, humanista, conciliatorio e intercultural, tratando de diferenciarnos de los Nuevos Movimientos Sociales.

    ASPIRACIONES:

    1. Que el gobierno revolucionario bolivariano, conjuntamente con las organizaciones indígenas, elaboren el presupuesto para programas indígenas de 6,5 mil millones de dólares, lo que da un per cápita de 10 mil dólares, considerando que hay más de 600 mil indígenas. Y eso, sin considerar la transferencia de tierras y de recursos naturales, regalías, presupuesto ordinario etc. La idea es que los indígenas sean autosuficientes y autogestionarios, si tienen suficientes recursos no será necesario acudir al Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional , Comunidad Económica Europea y demás instituciones internacionales, ONG, Iglesias, trasnacionales y organismos conservacionistas y/o ambientalistas.
    2. La Creación del Centro Internacional de Formación de líderes indígenas (CIFOLI) del continente americano, en la Orinoquia.
    3. Que MOPIVE A.C, tomando en consideración esa forma de representación indígena indigna, sin fundamento originario, doctrina, pensamiento, principios rectores, sin consulta con los pueblos y sus organizaciones de base, traición al legado histórico, etc.- según manifiestan lideres indígenas- impulse con las demás organizaciones de las comunidades, aldeas, sectores, barrios y caseríos, etc. y jóvenes lideres la defensa de esos derechos indígenas constitucionales, protagonizando la presencia activa y proactiva de los pueblos indígenas, en el proceso de consolidación de una nueva República Socialista Indoamericana, con un sólido pensamiento indígena, nueva etnoestrategia, principios rectores e ideológicos, en fin con una Agenda política Indígena, que rescate los valores y las justas aspiraciones de los pueblos indígenas, en el contexto nacional e internacional, con el propósito de indianizar la América y que los estados nacionales tengan un carácter pluricultural multilingüe y multiétnico en un estado de derecho y de justicia social.

    CONCLUSIONES:

    1. Si actuamos todos los pueblos unidos, comprometidos y solidarios , podremos vivir con respeto y dignidad, no es posible vivir en un país, en pobreza extrema, teniendo una alfombra de oro amarillo por arriba y negro por abajo, no es digno vivir en esa miseria, es ahora o nunca, hoy es la oportunidad de magnificar nuestra participación protagónica, democrática y socialista, con respeto y sin violencia. Nuestros votos y decisiones colectivas serán ahora más importantes que todas las cosas juntas, dos más dos serán, ahora una excelente decisión, nos toca actuar, despierten pueblos bravíos.
    2. Entonces, ahora es nuestra efectiva participación protagónica, como actores políticos depende de tres condiciones: aprovechar y generar las oportunidades; cultivar cualidades en el liderazgo indígena para trabajar el tema político, y contar con una sólida base social. No es suficiente el nombramiento o la proclamación que hacen las organizaciones, la proclamación debe iniciarse desde el seno familiar, continuar con la comunidad, en el contexto nacional e intercomunal y finalmente llegar al ámbito de pueblo indígena, y para ello se debe contar con personas altamente calificadas para desempeñar cargos públicos .
    3. Nos queremos que nos vean como objetos folclóricos en museos, en campos de concentración, en resguardos indígenas, en cines, NO. Queremos también disfrutar de las bondades y los aportes científicos de las otras culturas, pero no digan ahora que somos un pueblo indígena consumista y capitalista. Véannos, como lo que somos: indígenas, pueblos, ciudadanos y cultura original propia.
    4. No queremos que defiendan la autodeterminación de nuestros pueblos, porque respetan nuestras costumbres, el idioma y la idiosincrasia particular de nuestra razón de ser, sino porque es un derecho inalienable y universal de los pueblos indígenas de la humanidad.
    5. Las debililidades, se manifiestan en la pérdida de credibilidad de las organizaciones indígenas, la falta de consenso, la consulta con las comunidades, los valores comunitarios, lideres que solo vegetan, la proliferaciones de fundaciones indígenas en manos de indígenas y no indígenas, la lucha por los cargos de elección popular, las dádivas de los gobiernos de turno, la incapacidad de algunos de los lideres y representantes en los cargos de elección popular, el surgimiento de intereses grupales o personales, la falta de ética de su dirigencia, la corrupción de sus lideres, el noviciado y la idoneidad profesional política de los elegidos por la población electoral indígena y no indígena ; son algunas que vienen a sumarse a la errada conducción de una política pública indígena colectiva; porque aun permanecen presentes en algunos lideres indígenas, los principios ideológicos de las Repúblicas , los compromisos con las iglesias, las ONG, las fundaciones, con los partidos políticos del pasado, etcétera. Necesitamos eliminar las medidas paternalistas, el tutelaje jurídico, las acciones estatistas y etnocentrismo, llamadas indigenistas; si no los pueblos indígenas seguiremos siendo: pedigüeños, pobrecitos, mendigos en calles y avenidas de las metrópolis, arrimados en nuestro territorio ancestral, excluidos socialmente en unos espacios geográficos, que aun no sabemos, como los recibiremos: como prenda agraria, comodato, alquiler, venta, donación, etcétera o formaremos parte de la fauna de las ABRAES .
    6. Es el momento de elaborar nuestra Agenda Política Indígena con su Nuevo Pensamiento; para realizar transformaciones profundas en nuestra cosmovisión indígena, con ética y valores culturales, ante la oportunidad favorable de nuevos escenarios, ante una nueva forma de gobernabilidad: revolucionaria, democrática e indosocialista. Nuestra identidad originaria, no está comprometida, si asimilamos los aportes de otras culturas, como la asiática, la africana o la europea, siempre hemos compartido la transculturación ; pero debemos avanzar en la búsqueda de una mejor calidad de vida de nuestros pueblos, con la garantía de la entrega de nuestros espacios originarios, el reconocimiento de los derechos originarios y respeto de los derechos humanos e internacional humanitario, del cual somos sujeto y no objeto como lo pretender visualizar algunas organizaciones internacionales.
    7. Las fortalezas del pensamiento indígena, están en sus hijos, en sus pueblos, en las comunidades, en la generación de relevo, en los derechos indígenas constitucionales, en el liderazgo proactivo, leal y comprometido con la causa de la indianidad y con el destino de los pueblos indígenas, nosotros constituimos una cultura valiosa, llena de riquezas espirituales y materiales, con un gran espíritu de solidaridad y nuestra solidaridad, es dar lo que otro realmente necesita y no darle lo que nos sobra.
    8. La Demarcación de las tierras y el hábitat es la clave del éxito del Movimiento Indígena y de sus pueblos, con ello creamos una plataforma sólida para el desarrollo y sobrevivencia de las comunidades indígenas, sino se protege este derecho humano fundamental, se estaría poniendo en riesgo nuestra seguridad y continuidad biológica.
    9. No queremos más discursos politiqueros, manifiestos de solidaridad, cartas de buenas intenciones, declaraciones de reconocimientos, cartas de compromisos etcétera, queremos la entrega e indemnización de nuestros lugares ancestrales, la mayor participación política en el destino de la nación con sus pueblos indígenas, déjennos decidir con nuestra organizaciones sociales y políticas, la pureza y la voluntad de nuestros pueblos y el futuro de las culturas indígenas, porque corremos el riesgo de hipotecar nuestro destino como pueblo.

    CNEL (GNB) ® JOSE ANTONIO URIANA
    DIRECTOR NACIONAL DEL MOPIVE A.C

    Desde nuestro territorio ancestral, 11 de enero del 2008

    BIBLIOGRAFÍA

    1. Pensamientos indígenas en nuestra América. Ladislao Landa Vásquez*Doctor en Antropología por la Universidad de Brasilia (UnB), Brasil. Maestro en Antropología por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Ecuador), Ecuador. Licenciado en Antropología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Perú.
    2. Análisis de los derechos constitucionales de los derechos de los Pueblos Indígenas de Venezuela. Cnel (GNB). José Antonio Uriana P. Abogado.2002.
    3. Pensamiento en Venezuela, de Gómez a nuestros días. Juan Nuño.

  3. Organizaciones Indígenas de la República Bolivariana de Venezuela y de los pueblos indígenas de la América Indiana

    MOPIVE A.C.

    A todos los pueblos indígenas del país, del continente, a los aliados de la Causa de la Indianidad, a los compatriotas que valoran y respetan la cultura milenaria; por el valioso y valeroso aporte a la causa de la independencia política y al gentilicio venezolano, presentamos los Etnoplanes que permitirían avanzar en la construcción de la nueva República, con un sistema Socialista indoamericano y venezolano, queremos ser distinto solo en nuestra cosmovisión, la cual hemos venido desarrollando en silencio, arrimado en las fronteras y zonas inhóspitas , pero cargado de ideas y un hermoso orgullo y dignidad como pueblo originario.

    Mopive, es un Asociación Civil Indígena, forjada con humildad, el autorrespto, la limpieza del lenguaje de Cervantes, de coherencia, de respeto cultural, de honestidad y de firmeza en sus acciones.

    Ahora los escenarios políticos son otros, nuestra constitución se elaboro desde abajo hacia arriba, es decir del derecho consuetudinario (oral) al derecho positivo (escrito), allí está la grandeza de nuestro monumento legislativo, solo hace falta materializar esos derechos originarios de rango constitucional y supranacional en hechos concretos, sin fisuras, sin sospechas, sin miedo y temores. Los pueblos Indígenas, tenemos una soberanía y estado-nación definido. Queremos ser ahora y no por ahora, sujeto de derecho y no objeto del derecho nacional e internacional humanitario.

    Los pueblos indígenas, nos comprometemos ante el Dios Universal de las religiones y nuestra Cosmogonía Indígena, luchar por nuestras naciones Indígenas, con sus pueblos, culturas y riquezas, asiento primigenio de nuestros antepasados, considerando que esos territorios nos pertenecen por derecho natural y consuetudinario, nosotros no hemos desplazado a nadie, jamás invadido, menos ocupado ilegalmente, jamás masacrado a pueblos occidentales, ni siquiera en guerra asimétrica hemos hecho sufrir al invasor, ahora los invasores tiene nuevos rostros y vienen en busca de esos valiosos recursos que hemos conservado por milenios para el bien de la humanidad.

    El estado-nación, debe entregarnos ese espacio geográfico, cercenado, explotado irracionalmente, concedido a trasnacionales, mediante arreglo político y diplomático, la sociedad civil debe saldar ese debito social , siendo erigida como la obra humanitaria de este Milenio en la Celebración del II Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas . No digan ahora que somos capitalista y consumista, nos hemos identificado como pueblos solidarios, humanitarios, ambientalistas, colectivos, sin propiedad privada, sin odios, sin rencores, amante de la naturaleza, del orden, del linaje materno, del respeto por los niños, jóvenes y ancianos, de la riqueza de los sueños, amor a la familia y respeto por nuestras instituciones de base, en si un somos un pueblo socialista.
    Estos serian los etnoplanes, los cuales no tienen un orden cronológico de materialización, pero si metas y objetivos claro de negociación política, social y cultural.

    1. Agenda Indígena del III Milenio.
    2. Pensamiento Indígena del III Milenio.
    3. Declaración de Principios Indígenas del Movimiento.
    4. Promocionar y presionar mediante negociación política la Demarcación y Garantía del Hábitat y Tierra de los Pueblos Indígenas. Nuestro espacio vital de desarrollo sociocultural.
    5. Promocionar la Ley Electoral Indígena.
    6. Promocionar La Autonomía Municipal Indígena.
    7. Promocionar la creación de las comunas y Territorios Federales Indígenas en el 30% en los territorios de los Pueblos Indígenas.
    8. Creación y vigilancia de los consejos comunales indígenas.
    9. Referendo Revocatorio a gobernadores, alcaldes, concejales y diputados indígenas que demuestren incapacidad e idoneidad profesional manifiesta e enriquecimiento personal y traición a la Causa de la Indianidad. Someterlo al Consejo de Ancianos Indígenas, máxima autoridad moral de nuestros pueblos.
    10. Promocionar el Principio de la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas, como Nación Indígena.
    11. Promocionar la Cedulación Especial y el Censo Nacional e Internacional Indígena en las fronteras con las Repúblicas de Colombia, Brasil y la Zona en Reclamación con Guyana.
    12. Participación de los pueblos indígenas en la Reforma de la Constitución y el aporte al Socialismo Democrático Indoamericano y venezolano.
    13. Promocionar la Política Pública Indígena.
    14. Promocionar la Formación de líderes Indígenas.
    15. Máximas concentraciones de los pueblos en las grandes ciudades, para demostrar la capacidad de convocatoria y la toma de decisiones en los procesos electorales y desarrollo del país.
    16. Mayor protagonismo y participación económica, política, social y cultural en el Plan Estratégico de la Nación.
    17. Promocionar la Creación de la Universidad Indígena.
    18. Promocionar la materialización de La Jurisprudencia Indígena.
    19. Promocionar la Excarcelación de indígenas en los diferentes centros de reclusión del país y en el extranjero.
    20. Promocionar el registro civil en la lengua materna y la oficial (bilingüe) de los niños indígenas.
    21. Promocionar la Creación de Ciudades Indígenas en los territorios Indígenas y en las riberas de nuestros ríos internacionales.
    22. Exigir la Exoneración tributaria nacional de las organizaciones indígenas.
    23. Crear nuestras empresas de producción farmacológica en los territorios indígenas.
    24. Industrializar la venta de agua potable para los continentes.
    25. Industrializar el desarrollo endógeno con nuestros recursos naturales y no renovables.
    26. Promocionar el Sistema de Protección de la Amazonia, Orinoquia, Sierra de Perijá, La Guajira, Laguna de Sinamaica, Región Deltana, las Abraes en los territorios de los pueblos indígenas.
    27. Profundizar nuestra identidad cultural.
    28. Representarnos en los organismos internacionales con derecho a voz y voto.
    29. No hipotecarnos con gobiernos, partidos políticos, iglesias y ONG.
    30. Crear aldeas, pueblos y ciudades turísticas en las islas, islotes y archipiélagos abandonados en el mar, lagos, ríos y delta.
    31. Promocionar la creación de la Propiedad Intelectual e Industrial de los saberes de los pueblos indígenas, especialmente en materia farmacológica, literaria, artes, conservación de los ecosistemas.
    32. Crear Escuelas de Artes y Letras Indígenas.
    33. Crear el Centro Internacional de Formación de Líderes Indígenas.
    34. Crear los Comandos de la Milicia Indígena en nuestros territorios, potenciando nuestro sistema de guerra asimétrica, en manos de oficiales, SOPC, tropa profesional, alistada y de la reserva indígena.
    35. Crear Refinería Indígena en nuestros territorios y exigir la entrega de 200.000 barriles mensuales, para nuestras necesidades de sobrevivencia.
    36. Reparación de daños ecológicos producto de la exploración y explotación, por parte de empresas petroleras extranjeras.
    37. Promocionar la Feria Internacional e Intercultural indígena en las regiones indígenas.
    38. Incluir en los programas de Educación primaria, secundaria y universitaria integral los derechos de los pueblos indígenas.
    39. Promocionar la Pensión de vejez para los indígenas.
    40. Otras que se harán pública, cada año durante el II Decenio decretado por las Naciones Unidas
    Poseemos el poder de voluntad y de ideas para levantar el animo de 35 etnias, 2 millones de indígenas, con sus pueblos, comunidades y más de 2 millones de aliados a la Causa de la Indianidad, ocupamos el 30% del territorio de las naciones indígenas, con la mayor reserva de agua potable del continente, con la mayor potencialidad de oxigeno del planeta, la mayor riqueza de materiales energéticos, la mayor reserva forestal del país y con las disposiciones constitucionales que reconocen los derechos originarios de los pueblos indígenas, el apoyo de los organismos internacionales de naciones, de los demás pueblos indígenas del continente y las relaciones internacionales del Movimiento Indígena, con otras organizaciones internacionales de apoyo humanitario, paz y fe religiosa, pero sin hipotecarnos, porque es necesario mantener nuestra autonomía, como pueblo, nación indígena y cultura milenaria.
    Respetuosamente, wayunamente,
    A.C MOPIVE
    DIRECTOR NACIONAL DEL MOPIVE
    Cnel (GN) ® José A Uriana.
    A.C MOPIVE
    Documento adjunto (1)
    Pensamiento indígena.
    Declaración de Principios.
    CC: Presidente de la República Bolivariana. Vicepresidente Ejecutivo de la República. Presidente del Tribunal Supremo de Justicia. Presidente de la Asamblea Nacional. Fiscal General de la República. Procurador General de la República. Contralor General de la República. Presidente del Consejo Moral. Fuerza Armada Nacional. Gobernadores, Alcaldes, Consejos Comunales, Ministros para la Participación Popular. Presidente de Institutos, Corporaciones, etc.

    Dirección: Parque Central. Edificio Mohedano. Mezanina. Oficina OM8. Avenida Lecuna. Distrito Capital. Caracas. República Bolivariana de Venezuela. 0212-9777546-9774900. 04142391735-04143271563 mopiveac@hotmail.com, wayuuriana@cantv.net. mopiveac@yahoo.es, wayuuriana@gmail.com,

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