El Estado y el Ambiente

¿ESTRATEGIA O NEGLIGENCIA?

Por: Jesús Araujo

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En momentos donde la batalla de ideas para lograr la canalización definitiva de un proceso revolucionario sólido es imprescindible, nos encontramos con obstáculos verdaderamente peligrosos para la trascendencia de la lucha anticapitalista y antiimperialista en Latinoamérica.

Así, vemos por ejemplo como las ganancias de la producción de la principal Industria del Estado venezolano, la cual luego del paro petrolero del año 2002, donde se libró una intensa lucha contra los intereses mezquinos de los esbirros del imperio “yankee”, sólo ha beneficiado ínfimamente a corto y mediano plazo a las clases más marginadas del país. En ese sentido, y entiéndase bien, no se trata de atacar lo que el proyecto político de la revolución ha logrado hasta ahora con la principal fuente económica del país restándole cuotas de poder a los politiqueros entreguistas y beneficiarios de las trasnacionales, siempre bajo la bandera de la meritocracia; más bien, se trata de desenmascarar a los títeres oportunistas que sólo se han encargado de impedir la puesta en marcha de un proceso revolucionario único y trascendental, los que abundan como altos gerentes de PDVSA, tan parecidos en sus artimañas a muchos representantes y altos funcionarios de ministerios, gobernaciones, alcaldías, medios de comunicación, empresas privadas bajo el camuflaje de pertenecer al pueblo. Los mismos que muy lamentablemente hablan de socialismo pero resguardan el tejido de todo el aparato burocrático que fortalece cada vez más a un pseudocapitalismo de estado, monstruo este que solo se ha visto amenazado por el pueblo organizado, por los artesanos de masas, por los campesinos e indígenas que han resistido contra la avaricia, por los medios alternativos y, por tal y cual “cara pálida” que labora en un organismo estatal y se niega a abandonar los principios de la lucha por la libertad y la igualdad.

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Ahora bien, las críticas señaladas en el anterior párrafo se dirigen hacia una serie de consecuencias de carácter político, social, económico y ambiental. Este último aspecto y continuando con PDVSA, pareciera estar siempre ignorado, desplazado a segundo plano por la mencionada Industria y sus empresas filiales, y de no encontrarse con resistencia alguna por parte del pueblo organizado, continuará con la puesta en marcha de proyectos, los cuales a pesar de su carácter estratégico, de ejecutarse como vienen planteados, terminarán causando impactos irreversibles sobre los bosques naturales y otras áreas con ecosistemas “legalmente” protegidos. Veamos por ejemplo el caso que se ventila en el Estado Mérida con el Distrito Tecnológico Social PDVSA que pretenden establecer bajo los intereses de funcionarios y gerentes compradores de conciencias, ya que de ejecutarse el proyecto donde se prevé (subcuenca del Río Mucujún – El Valle), se pondrá en jaque la principal fuente de agua potable de la ciudad de Mérida.

Asimismo, PDVSA contempla una serie de proyectos similares en otras regiones de la geografía nacional, por nombrar algunos, resaltan los macro proyectos de Gasoductos en el Oriente del país, los cuales plantean rutas que atraviesan ecosistemas altamente frágiles en los Parques Nacionales Paria y Mochima, aún existiendo la posibilidad de plantear nuevas rutas, en vista de la importancia del desarrollo gasífero para la nación como estrategia en la continuación del impulso de la llamada revolución energética del continente, no se justifica el daño que será causado a dignos representantes de los pocos ecosistemas naturales inalterados en esa región del país.

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Es por ello, que no podemos imaginarnos la construcción del Socialismo si afectamos irreversiblemente al ambiente porque sencillamente no sería Socialismo, ni se apoyaría táctica y estratégicamente al único proyecto viable para la preservación de la vida en el planeta Tierra. Las representaciones naturales boscosas, cuencas hidrográficas, lagos, lagunas, arrecifes coralinos, médanos, zonas costeras y demás ecosistemas del mundo entero, constituyen la principal ESTRATEGIA a llevar a cabo con el fin primordial de asegurar la vida de la especie humana. En Venezuela, debemos sumar esfuerzos y velar para que los espacios naturales nos pertenezcan a todos por igual, pero así como deben ser de todos, necesariamente debemos velar por su protección y trascender mucho más allá del amparo plasmado en Decretos y Leyes, escasamente cumplidas a la sombra de un gran cúmulo de limitaciones. Además, así como debemos permanecer cada vez más alertas para que la preservación de los bosques como entes productores de agua y oxígeno, no quede en manos de “Greenpeace” u ONG´s de esas que abundan en el Este de Caracas, debemos estar alertas para luchar contra la desidia que los personeros gobierneros contrarrevolucionarios sostienen sobre el componente ambiental.

Contra el desarrollismo desenfrenado:

Los Proyectos con Impactos Ecocidas de PDVSA, NO son de Todos.

Con la aprobación estatal de concesiones a empresas Carboneras y Forestales que atenten contra la integridad de los ecosistemas naturales, NO se construye Socialismo.

¡SIN VIDA NO HAY SOCIALISMO!

¡SÓLO CONSTRUYENDO SOCIALISMO HABRÁ VIDA!

~ por etnoecomerida en septiembre 2, 2007.

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